Biocombustibles vs deforestación + transformar grasa en neuronas
(English intro to Spanish lang. post) A study published in PNAS suggests that Brazilian biofuel plantations to meet the nation’s production targets may, ironically, indirectly undo the carbon emission reductions gained from biofuel use, according to a mathematical model developed by German researchers. The argument behind it: expansion of pasture for biofuel crop growth could push more cattle ranching into the Amazon forest. The Brazilian Folha explains that this is only a prediction, and things are not going to follow this path. A Europa Press story is saying a simplistic: “biofuel production has more problems than gains”. One cannot argue this with such a restricted study. In Argentina we find a story saying that local researchers have reprogrammed fat cells into neurons. It sounds like a great achievement, but some subtle hints in the text makes you perceive that the results are not so conclusive yet.
Hay muchas razones por las que en algunas zonas –y en otras no- resulta netamente positivo apostar por la producción de biocombustibles. Dejando de lado temas importantes como factores económicos e independencia energética, los beneficios medioambientales suelen uno de los argumentos más utilizados por sus defensores. Ya hace tiempo que los estudios científicos van dejando en entredicho esta aparente inocuidad medioambiental, y negando que el proceso completo conlleve una reducción significativa de emisiones de dióxido de carbono. Un nuevo revés ha llegado esta semana en un artículo publicado en PNAS. Como reporta La Nación (Costa Rica) por medio de Pablo Fonseca: Producción de biocombustibles reducirá selva amazónica, para cumplir las metas brasileñas en producción de etanol y biodiésel, se deberán ampliar las zonas de producción de caña de azúcar (para el etanol) y soja (para biodiésel), en un territorio total de 3 veces Costa Rica. Según los científicos, esto forzará a los ganaderos a desplazarse a lugares que ahora son selva amazónica y sabana, contribuyendo a una deforestación que tardaría 250 años de uso de biocombustibles en ser compensada. Esto, como refleja el brasileño Folha por medio de Rafael García, sucedería si se mantuvieran las tendencias actuales. Nada indica que deba ser necesariamente así, y el estudio debe ser tomado más como una advertencia que una profecía catastrófica. Es una noticia nueva; esperemos que no aparezcan muchos titulares contundentes y simplistas como este de Europa Press: La producción de biocarburantes contrarresta sus efectos beneficiosos. Puede ser verdad en algunos aspectos, pero esto no queda demostrado por el estudio de PNAS. Con el caos informativo que tenemos alrededor de los sucesos recientes en materia de cambio climático, nos toca empezar a ser más cautelosos.
También queremos comentar un artículo en La Nación (Argentina), resaltando una investigación local y tratándola en profundidad como caracteriza a Nora Bär: Afirman que lograron convertir células de grasa en neuronas. Dos cosas nos llamaron la atención: primero este sospechoso “Afirman que…”, y segundo, que un avance de tales dimensiones debería aparecer en portadas de muchas más secciones de ciencia. Según reporta Nora, los investigadores habrían utilizado tejido graso del material de descarte de tratamientos de liposucción, aislaron células, las multiplicaron, e indujeron cambios epigenéticos para convertirlas en neuronas funcionales (el texto detalla muy bien los pasos seguidos). Los resultados fueron publicados en la revista Gene Expression. Tercera sospecha: no es precisamente una de las que mayor índice de impacto tiene. Última sospecha: El artículo termina con una cita de un investigador independiente (recurso muy bien utilizado en este caso por Nora), dudando de que estas células sean neuronas funcionales. No negamos que la investigación sea importante, faltaría más. Aplaudir a los científicos responsables, y a La Nación por dedicar tanto espacio a los trabajos de sus científicos. Que cunda el ejempo. Pero en este caso al final nos quedamos sin tener muy claro si han conseguido el hito de convertir células grasas en neuronas, y una fuente exquisita de células madre, o si ha sido un trabajo muy bueno, pero ligeramente más modesto. Quizás así, donde ya tenemos sospechas, deberíamos exigir más claridad a los científicos, para no tener que utilizar el “Afirman que…”.
- Pere Estupinya