Venter, y su primera célula con ADN sintético
Friday, May 21st, 2010(English intro to Spanish lang. post) About Venter’s achievement to create a cell controlled by synthetic DNA: some really good stories in Spanish speaking newspapers, a few “artificial life” expressions in the headlines, and too many important newspapers in Latin America where such a big announcement has not been covered as it deserves.
Por fin Craig Venter lo ha logrado. Tras más de dos años anunciándolo, y buena cantidad de intentos fallidos, ha logrado sintetizar un genoma bacteriano en el laboratorio, insertarlo en una célula bacteriana, y hacer que ésta lo asuma como suyo, sobreviva, y empiece a multiplicarse convirtiéndose en la primera célula con genes sintéticos. “Vida casi artificial”, como Nuño Domínguez titula en Público, alabando el hallazgo de Venter pero añadiendo que llamar a su creación “la primera célula sintética” no es totalmente cierto, ya que el chasis de la criatura es natural. No todos han sido tan puntillosos. El Universal (México) titula “Científicos de Estados Unidos crean vida artificial”, o en Página 12 (Argentina) Pedro Lipcovich añade al “Vida creada en laboratorio” el subtítulo “Un equipo liderado por Craig Venter logró fabricar una bacteria íntegramente en laboratorio”. Lástima de este equívoco “íntegramente”, porque el texto está bien estructurado, aporta buenos datos y está escrito con un lenguaje muy ameno. Para expresión precisa, la de Pablo Fonseca: “Científicos crean bacterias controladas por ADN sintético” en La Nación (Costa Rica), acompañando un texto muy bien contextualizado y didáctico. O el de Axel Christiansen y Alexis de Ponsón “Científicos de EEUU crean la primera célula con ADN artificial” en el chileno La Tercera. Sólo decir que la palabra “sintético” nos gusta muchísimo más que “artificial”. En La Nación (Argentina) Nora Bär “Trascendental paso científico: crearon una célula sintética” también ofrece un buen texto, con cierta visión crítica de científicos no relacionados directamente con el trabajo diciendo un “tampoco exageremos”.
Y es que realmente es un hito espectacular que tiene un gran impacto en el ciudadano y abre muchas preguntas éticas y científicas. De eso no hay duda alguna. Pero para los expertos en biología sintética, tampoco es que haya un antes y un después. Era algo previsible. No se trata de uno de esos descubrimientos que nos hacen ver que estábamos equivocados y transforman nuestra visión del mundo, como la expansión acelerada del Universo o –a pequeña escala y más reciente- que el 4% de nuestro genoma de Homo sapiens provenga del neandertal. Lo que Craig Venter ha conseguido es culminar un impresionante proyecto, como en su tiempo fue secuenciar el genoma humano. Diseñar genes de novo (un paso por encima de la ingeniería genética convencional) e insertarlos en bacterias para que expresen las funciones requeridas es algo que ya hace tiempo que los expertos en biología sintética han conseguido. Y de hecho, los reparos que algunos de ellos muestran hacia la aproximación “crear todo el genoma desde cero” de Venter es que a nivel práctico, no tiene tantísimo sentido. Es mejor coger una célula parecida a la que quieres conseguir, quedarte con lo que te sirve, y quitar y poner lo que te falte. Así será mucho más robusta. Por ejemplo, Venter aprovecha un poco el anuncio para vendernos otro de sus proyectos: crear un alga sintética que capture CO2. Aunque sea unicelular, la complejidad de esta futura alga es mucho mayor que la sencilla bacteria que Venter ha conseguido, y es mucho más probable que él mismo, u otros investigadores en biología sintética que dicen no distraerse con “la propagandística creación de vida”, lo consigan modificando estructuras que han soportado millones de años de evolución. No creando de cero. Pero no seamos quisquillosos, porque como románticamente empieza en El País el excelente reportaje de Javier Sampedro “Vida de Bote: Toda célula en los 3500 millones de años de evolución de la vida en la Tierra ha provenido de la división de otra bacteria; hasta ayer. Leyendo este precioso inicio, no queda duda alguna de que ésta será una de las fechas marcadas en los libros de historia de la ciencia. Y bien nos podemos permitir la licencia de exagerar un poquito, como en algún fragmento de su buena nota en El Mundo hace Miguel Corral cuando repite el “Venter ha jugado de nuevo a ser Dios”, o dice que: “Las implicaciones científicas, éticas y filosóficas que tiene esta nueva investigación son infinitas. ¿Hemos definido bien la palabra Vida? Si pudiéramos mejorar el código genético humano, ¿Deberíamos hacerlo?”. No son preguntas nuevas, y filosóficamente el impacto no es tan grande. Por lo que hemos dicho antes: no es una revolución en el sentido de cambio de paradigma; es la culminación de algo previsible.
De todas formas, bien es cierto que los humanos a veces no nos ponemos las pilas hasta la materialización de estos previsibles, y ahora empieza algo que sí dará mucho jugo periodístico y sería bueno que persiguiéramos atentamente: la mejor legislación que el propio Venter ha pedido a su gobierno. La respuesta ha sido inmediata, afirmativa, y nos mantendremos alerta.
Último comentario: no puede ser –o mejor; no debería ser- que muchos periódicos importantes de América Latina no dediquen un redactor a cubrir este histórico avance de la ciencia.
- Pere Estupinyà