Neil Armstrong, Yamanaka y Nicholas Stern visitan España, y en Perú se discute cambiar el color de las nubes para frenar el cambio climático
Friday, June 24th, 2011(English intro to Spanish lang. post) Some months ago we tracked about a project that pretends to paint some Peruvian glaciers in white, to slow their melting. This week in Lima, during a meeting of the UN, we heard about geo-engineering actions to mitigate climate change, like scattering reflecting particles in the atmosphere. Reporters called it “to change the color of the clouds”. Also, the Canary Islands held a science festival with the presence of Buzz Aldrin and Neil Armstrong. Although they didn’t coincide in space and time, both claimed again for the absolute necessity of human space exploration. Reporters wrote nice stories but without second opinions (and more elaborated than the pilot’s ones), about if we really need to invest so much money in sending people to space.
Neil Armstrong, Buzz Aldrin y otros astronautas, junto con astrofísicos y figuras como Richard Dawkins, han participado en el encuentro Starmus organizado en las Islas Canarias. También estuvieron recientemente en España el reconocido investigador japonés Shinya Yamanaka (el que primero logró reprogramar células adultas a células madre iPS), o Nicholas Stern (quien publicó el primer informe sobre el impacto del cambio climático en la economía mundial). En formato entrevista o reportaje, varios periodistas han trnasmitido los mensajes de estas figuras. Está bien; pero… ¿tiene la opinión de todos la misma relevancia? No del todo.
Yamanaka o Stern sí que son figuras influyentes. El primero como creador y científico en activo, y el segundo como líder de opinión y persona de peso en la toma de decisiones. Pero Neil Armstrong… ¡claro que es un héroe por haber sido el primer hombre en pisar la luna! pero… ¿importa mucho su opinión parcial? Ni él ni Aldrin son más expertos que los ingenieros jefe de la NASA, o los sociólogos de la ciencia que analizan si tiene sentido o no la exploración humana del espacio. Los comentarios de los astronautas pueden ser tan inspiradores como frívolos. Que el pedante Buzz Aldrin diga “tenemos que ir a Marte porque en 5.000 millones de años el Sol se comerá la Tierra”, o que Neil Armstrong defienda lo mismo porque puede caer un meteorito o ocurrir un desastre (Rosa Tristán “Armstrong defiende los vuelos tripulados frente a los robots” – El Mundo) es de una simplicidad aberrante. De corte parecido es la nota en Público de Nuño Domínguez “Los ‘abuelos’ del cosmos exigen un futuro en el espacio”. Quizás los organizadores del encuentro sólo hayan invitado a gente favorable a la exploración tripulada. Pero si es así, los periodistas podrían haber sido más quisquillosos para poner a prueba la coherencia de lo que estos pilotos de mérito relativo opinan.
Nicholas Stern es un caso diferente. A él si merece mucho la pena escucharle cuando dice “Alemania no podrá evitar que la energía nuclear se expanda” (Araceli Acosta – ABC). O si en su visita a Colombia los reporteros de El Espectador le preguntan de manera específica por el Amazonas. O incluso cuando se eligen como titular un topicazo que podría haber dicho cualquiera “Somos la generación que puede destruir la relación entre los humanos y el planeta (Carolina García – El País)
Lo mismo con el experto en reprogramación celular Shinya Yamanaka y las notas de Ángeles López “me gustaría ayudar a personas con lesión medular” en El Mundo, o otras que juegan con el debate científicamente inexistente entre células madre embrionarias vs reprogamadadas: El País destaca que “Si existe una alternativa a las células embrionarias, debemos buscarla”, Público prefiere escoger “El uso de células embrionarias debe ser permitido” (Nuño Domínguez), y el conservador ABC juega un poco con el titular de Núria Ramírez de Castro: “Al mirar un embrión al microscopio veía a mis hijas”. Tampoco es que sea Yamanaka quien deba establecer los criterios éticos sobre la investigación con células madre, pero su valor respecto al de Armstrong es muy diferente. Al final, es como los actores y los directores-guionistas. Los actores son los famosos, pero la película podría haberse realizado igual si en lugar de Cloney hubieran contratado a Pitt. Y hasta cierto punto lo mismo pasa con Armstrong. En cambio crear una historia única de la nada es lo que hacen directores y escritores, y también hasta cierto punto, pioneros científicos como Yamanaka.
Pero ya que hablábamos de cambio climático y de iniciativas rocambolescas como ir a vivir a otros planetas… terminemos con una historia que parece unir conceptos: Hace un tiempo hablamos del proyecto de pintar los glaciares peruanos de blanco que ganó un premio del banco mundial. Se trataba de pintarlos para que reflejaran la luz, no se calentaran tanto, y frenaran el deshielo. Todavía está en marcha. Era adaptación, pero esta semana científicos del IPCC reunidos en Lima han sugerido una medida de geoingeniería para mitigación que nos los recordó: inyectar aerosoles en la atmósfera que tiñan las nubes y no permitan la entrada de tantos rayos solares. Podéis leer la historia en Radio Programas Perú, en El Comercio “Científicos proponen alterar el color de las nubes para combatir el cambio climático”, o en muchos otros medios, pero en todos encontraréis la misma información de la agencia AFP. En realidad lo de colorear resulta engañoso; pues lo que harían es tirar aerosoles reflectantes a la estratosfera para reducir la entrada de radiación. Las notas no confirman si es un proyecto sobre la mesa o una idea rocambolesca a valorar, pero ya puestos a ser tecno-optimistas en exceso, pues porqué no plantearse viajar por el espacio y colorear las nubes…
- Pere Estupinyà